miércoles, 29 de febrero de 2012

Yo fingiré también

Creerás que ya me había olvidado de ti, y para qué vamos a negarlo, últimamente parecías renegado en una esquina de mi mente como si ya no te quisiera, como si no me importaras nada, como si ya no necesitase tu presencia y sí, es verdad, parecías un extraño en mis días, pero no, y por eso he vuelto, porque aunque me duela reconocerlo, no puedo vivir con tu ausencia, eres siempre mi mar.
Te voy a contar que hace tiempo que recuerdo como me gustaba hacerte daño, no puedo negarte que me he acordado del sabor de tus labios en las tardes tímidamente cálidas de junio, o de tus abrazos, o de tu jersey, quién sabe si quizá no me vuelvo a cruzar contigo, porque quien sabe si ya no existes para mi.
Quizá mi ego se haya exaltado a causa de tu arte al arrastrar palabras donde te escondes, solo por el silencio que dejas caer entre tus secretos. Y todo nuestro placer se consume y arde en el infierno, porque ya no existe el sabor de tu piel y porque toda esa droga que hemos consumido en un intento de no morir por nuestras propias manos nos ha apuñalado y nos ha sacado la vida. Pero por fin somos felices. Aunque repetiremos cada vez que nos crucemos de nuevo.

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