viernes, 6 de abril de 2012

No me des las gracias

Cuando nos preguntamos por qué duele tanto, debemos pensar que todo puede cambiar en un segundo. Cuando el amor te duele tanto que no puedes respirar así sobrevives, sobrevives a la muerte y a la mordedura letal que te dejó en el cuello. Hubo un día en que no dolía, ese día queda lejos. Ahora somos uno. No nos podemos preocupar, debemos vivir, dejar de preocuparnos, ser verano aunque esté lloviendo, aunque la lluvia nos esté asolando y se nos congelen los huesos. A veces caemos, dejamos de ser duros, nos desvanecemos, y entonces decimos la verdad, nos deshacemos en un abrazo y comenzamos a ser uno, y ya no hay nada en el mundo que pueda pararnos. Ni con un océano de por medio hubiéramos podido dejar de arrancarnos la piel, de secarnos las lágrimas, de apartar el agua salada, de besarnos en la frente al final del camino. Hay veces que no te importa cuanta gente hay en el mundo, solo queremos estar nosotros. Aunque se caiga el mundo, permanece a mi lado por favor.

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